Pensamiento sistémico y transformación educativa: un amor a primera vista

 

Actualmente estoy cursando un programa en el MIT xPRO sobre pensamiento sistémico en el cual estamos explorando las bases teóricas y conceptuales de esta disciplina, así como su aplicación en diferentes entornos técnicos y profesionales. A lo largo del curso, hemos estudiado conceptos clave como la emergencia, la función y el desempeño en sistemas, y hemos aprendido a identificar y describir las relaciones entre las entidades en sistemas aplicados a nuestras propias experiencias.

Dentro de este marco, me gustaría reflexionar sobre cómo el pensamiento sistémico y, en particular, los conocimientos adquiridos en este curso, se pueden aplicar para impulsar la innovación y la transformación educativas.

 

El pensamiento sistémico es una herramienta fundamental en la innovación y la transformación educativa, ya que nos permite comprender las interacciones y dinámicas complejas dentro del sistema educativo. De hecho, la metodología del camino de la transformación educativa creada por el equipo de REIMAGINE EDUCATION, denominada RIEDUSIS, siempre ha incorporado el análisis y el pensamiento sistémico en todo el proceso, complejo y dinámico, de transformación de una institución educativa.

En este contexto, es especialmente importante destacar dos elementos clave para impulsar el cambio en el ámbito educativo: la cultura organizacional y las metodologías activas.

La cultura organizacional se refiere al conjunto de valores, normas, creencias y prácticas compartidos en una institución educativa. El pensamiento sistémico nos permite identificar cómo la cultura organizacional influye en la adopción de nuevas prácticas, tecnologías y enfoques educativos. Al comprender las resistencias y oportunidades presentes en la cultura organizacional, podemos diseñar estrategias efectivas para promover la innovación y la transformación educativas desde dentro.

Por ejemplo, una cultura organizacional que fomente la colaboración, la experimentación y el aprendizaje continuo facilitará la implementación de nuevos enfoques y tecnologías en el aula. Del mismo modo, el liderazgo y el apoyo de la Dirección de la institución son fundamentales para impulsar cambios y garantizar que se alineen con la visión y misión educativas.

El pensamiento sistémico nos permite identificar cómo la cultura organizacional influye en la adopción de nuevas prácticas, tecnologías y enfoques educativos.

En cuanto a las metodologías activas, se trata de enfoques pedagógicos que promueven la participación activa y el protagonismo de los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje. Igual que con la tecnología, el pensamiento sistémico nos invita a considerar cómo estas metodologías pueden interactuar e integrarse con otros aspectos del sistema educativo para generar un impacto transformador.

La adopción de metodologías activas, como el aprendizaje basado en retos o el aprendizaje basado en proyectos, requerirá cambios en la formación docente, la evaluación y la organización del tiempo y el espacio en el aula. El pensamiento sistémico nos ayuda a identificar cómo estos cambios pueden influir en la dinámica del aula y en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero también en todo el ecosistema que compone la institución, para, así, asegurar una implementación exitosa y sostenible de estas metodologías.

La adopción de metodologías activas, como el aprendizaje basado en retos o el aprendizaje basado en proyectos, requerirá cambios en la formación docente, la evaluación y la organización del tiempo y el espacio en el aula.

 

Quiero finalizar este artículo compartiendo la impresión de que el pensamiento sistémico es una herramienta valiosa para impulsar la innovación y la transformación educativa, ya que nos permite comprender y abordar las interacciones y dinámicas complejas dentro del sistema educativo. Al incorporar este enfoque, podemos diseñar estrategias más efectivas y sostenibles para mejorar la calidad y la equidad en la educación, y preparar a nuestros estudiantes para afrontar los desafíos del siglo XXI.

¿Te animas a incorporarlo en tu proceso de cambio? ¿Ya conoces el enfoque de pensamiento sistémico de la metodología RIEDUSIS?

La Inteligencia Artificial nos puede ayudar a transformar la educación

Que la inteligencia artificial está cambiando el mundo a pasos agigantados es un hecho, y uno de sus exponentes más recientes es ChatGPT3, un modelo de lenguaje generativo que desarrolla Open AI y que pronto va a tener competidores como ya ha anunciado Google. Con su capacidad de interactuar con las personas y responder a preguntas, resolver problemas, hacer traducciones (entre otras acciones), ChatGPT3 ha llamado la atención por su potencial transformador en diversos sectores, incluyendo el de la educación.

El impacto de IA como la de ChatGPT3 en la educación es significativo y, además, está evolucionando rápidamente. La tecnología de ChatGPT3 incide directamente en los roles y tareas de profesorado y alumnado, así como también en la forma en que se pueden llevar a cabo las actividades educativas dentro y fuera del aula. Por eso, es imprescindible conocer la herramienta y reflexionar sobre cómo puede contribuir a mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje de acuerdo con el modelo educativo de cada institución.

ChatGTP3 es una tecnología de IA de última generación que ofrece una amplia gama de posibilidades para la educación. Con su capacidad para interactuar con las personas puede transformar la forma en que se enseña y se aprende.

Integración de la Inteligencia Artificial en el aula

Antes de incorporar ChatGPT3 en el aula, es necesario formar un grupo de trabajo que evalúe sus posibilidades y haga recomendaciones para su uso. La integración de la tecnología debe ser coherente con el modelo educativo y debe utilizarse para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje, siempre de acuerdo con el perfil de egreso que estamos buscando.

La incorporación de inteligencias artificiales en la educación requiere un replanteamiento y una reimaginación del modelo educativo y tecnológico actual. La tecnología debe estar al servicio del modelo educativo y, a su vez, ayudar a lograr el perfil de salida del alumnado. Debemos saber cuál es el perfil actual de los estudiantes y compararlo con el que queremos conseguir para poder avanzar.

Las palancas para impulsar la innovación y el cambio educativo pueden ser múltiples. Y, en este caso, el conocimiento, la reflexión y el debate que podemos hacer en nuestro equipo alrededor de esta nueva realidad, nos puede ayudar.

Utilizando tecnología avanzada en la educación, el alumnado estará mejor preparado, personal y profesionalmente, para afrontar los desafíos del mundo digital y de la economía del futuro.

Beneficios e inconvenientes de incorporar la Inteligencia artificial a las aulas

No hay fórmulas mágicas, y cada equipo e institución debe ver cómo puede integrar esta nueva posibilidad. En todo caso, ahí van algunas reflexiones y propuestas por si pueden ayudar…

La IA permite a ChatGTP3 una interacción personalizada tanto con el profesorado como con el alumnado, como con ambos trabajando conjuntamente, lo que nos puede permitir realizar nuevas y diversas actividades o investigaciones, así como ajustar el ritmo y el nivel de dificultad según necesidades individuales. Esto puede resultar en un aprendizaje más efectivo y motivador.

También se puede utilizar en cualquier momento y lugar, lo que significa que el alumnado puede preparar actividades, aprender a su propio ritmo y seguir avanzando, incluso fuera del aula. De esta forma, la interacción personalizada con este tipo de tecnologías puede ayudarles a sentirse más motivados y comprometidos con su aprendizaje, y puede facilitar también muchas tareas previas y/o auxiliares tanto a docentes como a alumnos.

Además, brinda un acceso más amplio a la educación a personas con diversas necesidades, en zonas remotas o con limitaciones económicas, lo que representa una mejora en la equidad en el acceso a la educación.

Otro punto positivo de integrar tecnologías como ChatGTP3 en el aula es que puede ayudar a fomentar la colaboración y el aprendizaje cooperativo entre el alumnado, lo que puede mejorar su comprensión y retención del material, y puede enriquecer la experiencia educativa ofreciendo una mayor interacción, acceso a recursos y opciones de aprendizaje personalizadas.

Para interactuar adecuadamente con ChatGTP3 hay que aprender a hacer preguntas y a ser crítico y analítico respecto las respuestas que nos da. Y este es un aprendizaje muy importante, que además podemos hacer en equipo.

educar al alumnado utilizando herramientas como chatgpt3 puede ayudarte a ser crítico y analítico.

Finalmente, no podemos olvidar que, al utilizar tecnología avanzada en la educación, el alumnado estará mejor preparado para afrontar, personal y profesionalmente, los desafíos del mundo digital y de la economía del futuro.

Y, por supuesto, como cualquier nueva creación de la humanidad, ChatGTP3 puede presentar también inconvenientes y disfunciones, especialmente vinculados a su uso inadecuado. Por esto no será nunca una solución su prohibición, ya que la mejor forma de aprender a utilizarlo e integrarlo adecuadamente en las prácticas educativas del proceso de enseñar y aprender, será el uso conjunto e integrado de esta potente herramienta de información y conocimiento por parte de docentes y alumnos, como una comunidad que aprende conjuntamente y va descubriendo sus posibilidades y limitaciones.

ChatGPT3 y la inteligencia artificial en general pueden ser un gran empuje para la transformación profunda de la educación.

ChatGPT3 y la inteligencia artificial en general pueden ser un gran empuje para la transformación profunda de la educación. Conocer la herramienta, integrar de manera coherente y replantear el modelo educativo son los primeros pasos para aprovechar su potencial y mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

No hay duda de que hemos dado un salto cualitativo en el uso de nuevas herramientas basadas en IA, que este hecho está teniendo y tendrá un importante impacto en muchos sectores y profesiones (y especialmente en educación), y que todo ello, no ha hecho más que empezar.

Podemos ayudarte a implementar ChatGPT3 en tu institución educativa, reimaginando el uso de la tecnología y replanteando tu modelo educativo.

¿Cómo reformular el modelo educativo para conseguir alcanzar el perfil de salida del alumnado?

Como continuación de los dos artículos anteriores publicados en este blog destinados a explicar de forma sintética nuestra metodología RIEDUSIS del camino de la transformación integral de una institución educativa, escribo este tercer post para presentar uno de sus pasos más importantes del proceso de cambio: reformular el modelo educativo del centro escolar o la universidad.

Necesitamos replantear el modelo educativo actual para asegurarnos de que obtendremos el perfil de salida que nos hemos planteado. Este es un punto de inflexión que marca la diferencia entre ir innovando sobre la marcha el proceso de enseñar y aprender existente o plantear su transformación a fondo.

Por supuesto que, de forma paralela a la decisión de reformular el modelo educativo, es muy aconsejable hacer un primer contraste respecto a cómo sale actualmente nuestro alumnado. No es imprescindible hacerlo ahora, se puede hacer más adelante; pero lo que está claro es que es una de las cosas más importantes a incorporar en nuestro proceso de cambio institucional y que puede ser una importante palanca o resorte para impulsar la transformación. En estos momentos, en Reimagine Education ya disponemos de una herramienta, construida conjuntamente con un prestigioso grupo de investigación nuniversitario, que lo permite hacer de forma ágil y económica..

¿Qué entendemos por modelo educativo?

Entendemos por modelo educativo “el conjunto de direcciones y enfoques pedagógicos que orientan la cultura y la acción de una institución educativa, con el fin de proveer al equipo docente de los elementos necesarios para diseñar e implementar los programas educativos”.

El modelo educativo tiene por objetivo dar coherencia y cohesión a la acción educativa de la institución en todas sus ofertas y actividades específicas y, por tanto, garantizar la consecución de su misión.

reformular modelo educativo

¿Qué documentos debe tener cualquier modelo educativo?

Las líneas educativas básicas (LEB) son las grandes líneas o estrategias generales de aprendizaje comunes en toda la institución educativa y que nos aseguran la coherencia de todas las acciones de cambio. Son la herramienta global y general de la institución para establecer un nuevo modelo educativo y conseguir, de esta forma, acercarnos a los rasgos y a los impactos que queremos conseguir. Las LEB son el fundamento de la transformación del proceso de enseñar y aprender, por lo que deben basarse en nuestro conocimiento, intuición, experiencia y evidencia científica.

Las opciones metodológicas (OM) son métodos pedagógicos concretos existentes y definidos que, en el marco de las LEB y orientados a los rasgos e impactos definidos en el perfil de salida, nos permiten concretar cómo trabajaremos de forma específica las líneas educativas básicas en el aula con el profesorado y el alumnado.

Las opciones de contenido (OC) son las decisiones respecto al currículum, en forma de criterios, que nos permiten el enfoque (más o menos globalizado) y la priorización y selección (amplitud y profundidad) para hacer del contenido la herramienta imprescindible que vehicula el aprendizaje y la educación de la persona.

Es importante tener en cuenta que un enfoque más o menos globalizado genera una identidad, un marco mental y una mirada del alumnado distintos a los de su entorno y el mundo. Por otra parte, el enfoque actualizado de las diversas disciplinas nos debe permitir alcanzar un aprendizaje más significativo y actualizado. Finalmente, la eliminación de repeticiones en el currículum, la nueva ordenación de contenidos y el descarte de elementos más residuales van a ser fundamentales para afrontar el cambio profundo, ya que necesitamos un currículum para la vida, no una vida para asimilar el currículum.

Finalmente, la definición del canal de relación y trabajo con nuestro alumnado y las opciones tecnológicas consecuentes también deben formar parte del nuevo modelo educativo. Además de las herramientas informáticas y digitales, entendemos por canal de relación en el marco de la comunidad educativa el canal presencial (coincidencia en el espacio físico y en el tiempo) y el canal online o virtual, que permite la coincidencia o no en el tiempo, pero no en el espacio físico.

La crisis que propició el coronavirus nos obligó a pasar de la presencialidad a la enseñanza remota de emergencia (ERM), y, de esta, a una nueva presencialidad híbrida y flexible que incorpora el canal en línea combinado con la presencialidad. Esta es ya una de las revoluciones más importantes del siglo XXI, y nos abre un sinfín de posibilidades y combinaciones que es imprescindible tener en cuenta en la reformulación y prototipado de nuestro proceso de cambio educativo.

reformular model educatiu

Objetivo: reformular el modelo educativo mediante un “diseño hacia atrás”

Hasta ahora, hemos implementado diseños de enseñar y aprender “hacia adelante”, es decir, siempre hemos partido de los recursos disponibles y las actividades que ya habíamos llevado a cabo para intentar conseguir resultados distintos. Ahora va a ser diferente: vamos a hacer lo que se denomina un diseño hacia atrás. Es decir, vamos a partir de los rasgos y los impactos del perfil de salida del alumnado y, yendo hacia atrás, vamos a ver cómo podemos reorganizar los recursos disponibles y replantear a fondo las actividades que implementaremos para conseguir unos resultados distintos que apunten a unos impactos vinculados al modelo de persona. Este es nuestro objetivo.

Antes de empezar a reformular a fondo el modelo educativo actual (o su ausencia) por otro nuevo, va a ser importante tomar consciencia, identificar y poner palabras al modelo educativo que tenemos en marcha. Este paso previo es muy importante, ya que, a menudo, no tenemos un documento claro y actualizado de las direcciones y enfoques pedagógicos mayoritarios actuales y puede que tengamos la información, pero dispersa, confusa o, simplemente, muy teórica y alejada de la realidad del aula. Incluso puede ser que pongamos más atención en algunas prácticas innovadoras pero minoritarias y poco representativas, o que tengamos muchas diferencias entre las distintas etapas de nuestro centro o facultades de nuestra universidad.

Por tanto, antes de empezar a formular las nuevas LEB, OM, OC y el canal de relación y la tecnología, aconsejamos escribir de forma sintética y consensuada lo que denominamos las líneas educativas básicas actuales, sobre la base de la realidad de lo que pasa mayoritariamente en nuestras aulas, para, a partir de ahí, identificar, compartir y redactar las LEB que soñamos tener para conseguir realmente un cambio integral en nuestro modelo de enseñar y aprender para llegar al perfil de salida que tenemos planteado.

Debemos educar para la vida, para el mundo que viven y van a vivir nuestros alumnos y nuestros hijos… no para el mundo que hemos vivido los profesores y los padres. Y esto requiere ir más allá de lo que se ha hecho siempre, o de lo que se ha hecho hasta ahora o, incluso, de lo que estamos haciendo ahora mismo. Es decir, requiere reformular a fondo el modelo educativo actual de nuestra institución. ¿Te acompañamos a hacerlo?

¿Cómo construir una nueva estrategia de transformación?

Como ya explicamos en un artículo anterior sobre la metodología RIEDUSIS, una vez establecida una buena teoría para el cambio que incorpore de dónde venimos y hacia dónde queremos ir como institución, que explique claramente por qué y para qué queremos ir más allá de lo que hemos hecho hasta ahora y que dibuje un primer esbozo del sueño que perseguimos como comunidad educativa con el perfil de salida del alumnado como base, estamos preparados para dar el siguiente paso: construir una nueva estrategia de transformación.

¿Cómo replantearnos nuestra estrategia de cambio y adaptarla al nuevo mundo que estamos viviendo?

Tenemos que ver este momento histórico, en el que el mundo avanza a trompicones que nos desmontan los marcos mentales anteriores y que nos obligan a responder de otra forma y adaptar nuestra actividad educativa y organización, como una oportunidad. Una oportunidad para replantearnos, también, nuestro mapa e itinerario de transformación y cambio.

Probablemente, en los últimos años, y especialmente antes de la crisis de la COVID-19, hemos avanzado a base de iniciativas de innovación distribuidas en toda la institución y que se abrían paso a la vez. Podemos denominar este conjunto de innovaciones ya implementadas, o en curso, como microexperiencias de innovación. Estas experiencias de innovación nos han exigido mucho esfuerzo y energía, y han significado, en sí mismas, un buen entrenamiento. Sin embargo, la sensación es ambivalente, ya que, por un lado, somos conscientes de que este conjunto de innovaciones, por sí solas, de forma acumulativa, no nos van a llevar a la transformación que necesitamos. Pero, por otro lado, si estamos donde estamos, es, en parte, por el aprendizaje y la flexibilidad que estas mismas microexperiencias nos han aportado.

Y, entonces, ¿cómo lo hacemos para seguir avanzando en la innovación y el cambio? Necesitamos una estrategia de cambio distinta.

estrategia de cambio

¿Qué herramientas necesitamos para construir una nueva estrategia de transformación?

Con la profundidad que queremos transformar el proceso de enseñar y aprender y el conjunto de la institución, va a ser imposible transformar de golpe y de forma simultánea toda nuestra institución en todos sus cursos o ciclos. Ahora que ya hemos visto el esfuerzo que conlleva implantar algunas innovaciones, nos damos cuenta de que no hay energía ni capacidad instalada suficientes en el interior de nuestra institución para hacer el cambio de una vez.

Nace así el concepto de implementar experiencias avanzadas de cambio en algunas partes de nuestra institución (en dos cursos, un ciclo o una etapa) o iniciativas transversales (IT) dirigidas a toda la institución educativa en lo que respecta a una innovación o aspecto o proyecto en concreto.

Podemos definir una experiencia avanzada de cambio (EAC) como un proyecto de transformación profunda e integral de uno o dos cursos (etapas o ciclos) en el que incorporamos todos los elementos de cambio con los que soñamos. Es una herramienta que nos permite transformar la institución por partes para que sea sostenible y podamos aprender haciendo. Una EAC se estructura mediante el diseño, el desarrollo y la producción de los elementos necesarios para que se pueda llevar a cabo, capitalizando todas las innovaciones que ya hemos implementado hasta ahora, pero buscando dar un salto importante.

Por otra parte, consideramos la iniciativa transversal (IT) como un proyecto de transformación profunda e integral longitudinal (de varios cursos o etapas o, incluso, de toda la institución) basada en la incorporación de una nueva actividad o experiencia en todos o en parte de los años y cursos. Esta nueva actividad o experiencia (por ejemplo, un replanteamiento profundo de la tutoría a todos los niveles o un proyecto lector coherente) se plantea de forma coordinada y tiene elementos tractores de cambios identificables y específicos.

Esta nueva forma de avanzar es lo que denominamos nueva estrategia de cambio, y es lo que nos permite afrontar la transformación de la institución educativa de forma distinta y más profunda, en un ciclo de reflexión-acción-evaluación-ampliación que explicaremos en futuros artículos en los que seguiremos contando los elementos básicos de nuestra metodología RIEDUSIS, y en los que también veremos que la evaluación de estas EAC o IT es una pieza fundamental.

construir una nova estratègia de transformació

¿Cómo debemos avanzar una vez planteada una nueva estrategia de transformación?

La piedra angular sobre la que descansa el proceso de transformación y cambio de nuestra institución es la participación de la comunidad educativa. Las transformaciones profundas requieren de la implicación de todos los miembros de la comunidad educativa en procesos participativos que generen inspiración y sueño. Se trata de implicar a docentes, estudiantes, familias y entorno en el tipo de institución educativa que queremos construir, entre todos y todas, en esta década. Es una forma muy hermosa de construir un sueño colectivo. El proceso de participación es, pues, una herramienta que nos permite generar nuevos horizontes compartidos de sueño e ilusión, que quizás la crisis de la COVID-19 que hemos atravesado ha diluido o hecho desaparecer.

Para ello, va a ser muy importante comunicar. Comunicar con todos los actores de la comunidad educativa, y comunicar con el conjunto de la sociedad y el territorio a los que pertenecemos. Nuestra comunicación debe cambiar (ya no se trata solamente de informar) y plantearse como una arma con gran capacidad de movilización y participación para construir lo que denominamos una coalición para el cambio. Se trata de crear un estado de opinión interna y externa favorable e implicada, a todos los niveles, que nos permita diseñar, desarrollar, producir e implementar iniciativas de cambio.

Hay que comunicar que nos movemos, que avanzamos en la transformación educativa, que vamos a ir más allá de lo que hemos hecho hasta ahora aprovechando todos los resortes y todas las posibilidades que tengamos, y que lo vamos a hacer todos juntos.

Y para ello vamos a necesitar un relato. Planteamos el relato como una herramienta de comunicación que explica de forma sencilla y convincente el desafío que representa el proceso de transformación educativa que planteamos. El relato es fundamental para motivar la capacidad como comunidad educativa de afrontar satisfactoriamente la transformación que queremos conseguir, y es la antesala de la implicación y el compromiso necesarios para superar el reto común.

El relato debe presentar las propuestas concretas para llevar a cabo la transformación con la que soñamos. El lenguaje del relato debe ser claro, directo y convincente para enamorar y movilizar hacia la acción. Normalmente se deduce y se redacta a partir de la teoría para el cambio e integra la nueva estrategia de transformación; es una herramienta potente que debemos construir.

La comunicación y el relato se convierten, de esta forma, en el marco general de un proceso de participación de la comunidad educativa que busca definir un sueño común, nuevo y distinto, de la educación que llevamos a cabo y ofrecemos en nuestra institución.

Soñar con una nueva educación, escolar o universitaria, es fundamental para transformar nuestra institución… y el mundo. ¿Te atreves?

¿Por qué necesitamos la metodología RIEDUSIS para avanzar en el camino de la transformación educativa?

Necesitamos nuevas miradas, herramientas y estrategias para centrarnos en una transformación profunda no solamente de nuestro proceso de enseñar y aprender, sino también del conjunto global de la institución educativa, para establecer, por ejemplo, cambios en la cultura interna, en los espacios y en la organización de la institución. En definitiva, para acompañar a las personas que conforman la comunidad educativa.

El proceso de transformación requiere de una nueva lógica para que se lleve a cabo de forma sostenible y consciente, aprovechando todas las oportunidades que se presenten. No se trata de empezar nuevas acciones sin objetivos ni de innovar con la última moda educativa o poner en marcha nuevos cambios sin evaluar los anteriores. Se trata de definir muy claramente a dónde queremos llegar e instaurar, por pasos, un nuevo sistema de enseñar y aprender y una nueva cultura interna que “llegue para quedarse” y que nos permita avanzar de forma contrastada y permanente.

Necesitamos un camino que nos ayude a andar, de forma lógica, duradera y científica, por el complejo camino de la transformación integral de nuestra institución educativa. A este camino, lo llamamos metodología del proceso de transformación profunda de una institución educativa. Y en Reimagine Education hemos creado una basándonos en nuestra experiencia de cambio, llamada RIEDUSIS.

¿En qué consiste la metodología RIEDUSIS?

La metodología RIEDUSIS (SIStema para ReImaginar la EDUcación) es un sistema lógico, ordenado y sistémico para hacer realidad el cambio. Para acompañar a las personas, a los equipos y a la institución en su camino de cambio y transformación de forma integral. Para cambiar profundamente los procesos de enseñar y aprender, las configuraciones culturales, organizativas, tecnológicas y físicas de la institución educativa.

Uno de los aportes más innovadores y originales de esta metodología es la integración en un único ecosistema de cambio de los elementos pedagógicos con los elementos de la transformación organizacional y el cambio de mirada personal. Por tanto, no se trata solo de conocer y trabajar con las metodologías activas de aprendizaje para poder cambiar lo que pasa en el aula, sino de ir más allá. Como queremos transformar lo que pasa en el aula, debemos tener una mirada más amplia del cambio global de las personas y de la institución. Es decir, la transformación profunda, o es personal, institucional e integral o difícilmente se consolidará más allá de experiencias o actividades más o menos exitosas.

elementos RIEDUSIS

¿Cuáles son los elementos fundamentales de esta metodología?

El primer elemento de esta metodología es el perfil de salida del alumnado. En nuestro caso hablamos de establecer y compartir, dentro de la comunidad educativa de nuestra institución, los rasgos humanos que queremos que tenga nuestro alumnado al finalizar su período formativo con nosotros. Todo ello, siempre teniendo en cuenta que nuestro objetivo es educar a las personas. Y con base en la mirada centrada en el impacto, que va más allá de los resultados de aprendizaje (que pueden y deben desarrollarse según las competencias), buscar interpelar y dejar huella en el camino vital del alumnado. Es decir, apuntar a ser una institución que educa en la vida y para la vida.

Pero, cuidado; en este punto ya no podemos trabajar más en función de nuestras impresiones. La pregunta clave, por tanto, es: ¿cómo sale efectivamente nuestro alumnado desde el punto de vista de los rasgos que hemos definido en nuestro perfil? ¿Lo medimos? ¿Tenemos información científica y sistematizada de ello?

Y es aquí donde introducimos la idea de incorporar a nuestra mirada el método científico y la necesidad de trabajar con evidencias. La metodología RIEDUSIS incorpora el método científico como telón de fondo del proceso de cambio, lo cual exige establecer las hipótesis de partida que queremos conseguir con la transformación educativa, así como la necesaria evaluación de las iniciativas de cambio que ponemos en marcha.

El primer paso es, pues, trabajar, compartir y sistematizar el perfil humano de salida del alumnado, desglosado en rasgos, características e impactos, de acuerdo con un método específico que después nos ayudará a incorporarlo a los cambios que efectuemos en el aula, y a evaluarlo de forma periódica.

fundamentos metodologia RIEDUSIS

¿Cómo podemos fijar las bases de nuestro cambio?

Para seguir avanzando, después, debemos sistematizar y explicar muy bien cuáles son las razones del cambio que deseamos llevar a cabo. A la vez que las elevamos a la categoría de hipótesis científica, nuestro objetivo es educar a personas con el perfil humano que hemos establecido. Es lo que llamamos teoría para el cambio. Con esta teoría fijamos la presentación y las bases y razonamiento del cambio que queremos hacer, así como el sueño, el perfil, y el porqué y el para qué de todo ello.

Compartir en la comunidad educativa el porqué y el para qué del cambio es recuperar la reflexión y la mirada del porqué y el para qué de la educación, que es un debate y una reflexión que conecta con nuestra vocación y propósito y nos ayuda a concentrarnos en lo esencial del cambio.

Por tanto, si consideramos que hoy nuestros alumnos no están saliendo de nuestra institución educativa de acuerdo con los rasgos e impactos que hemos establecido, parece evidente que debemos poner en marcha un proceso de transformación educativa integral, personal e institucional, que, más allá de la reflexión, la toma de consciencia y la formación y el acompañamiento, también incorporará una apuesta por la formalización del método científico y la búsqueda de evidencias con base en la evaluación y contraste de las hipótesis que establezcamos.

Disponemos, pues, de una clara “palanca” para mover el cambio en la definición del perfil de salida de nuestro alumnado y los primeros “resortes” que nos ayudarán a poner en marcha un proceso de transformación educativa integral sostenible, lógico, centrado y duradero en establecer una teoría para el cambio que explique claramente el porqué y el para qué de todo ello.

En próximos posts seguiremos explicando los elementos fundamentales de la metodología RIEDUSIS.