Un currículum para un mundo globalizado

Gemma Grau y Xavier Aragay

El propósito de la educación es claramente el de ofrecer a las personas la oportunidad de crecer y desarrollar su proyecto vital de acuerdo con el mundo en que viven. Un mundo que, como sabemos, se transforma constantemente y donde ya podemos aventurarnos a afirmar que la única constante que se dará de ahora en adelante es el cambio. Un cambio social, cultural, tecnológico, económico y educativo. Atendiendo a este continuo cambio es más necesario que nunca adaptar el currículum para un mundo globalizado.

Desde Reimagine acompañamos a las instituciones educativas que desean avanzar hacia una profunda transformación utilizando la metodología RIEDUSIS. Una metodología que pone al alumnado en el centro de toda la acción y le otorga un papel activo en el aprendizaje y la construcción de un proyecto vital propio en el que, sobre todo, puedan desarrollar distintos rasgos personales que les ayuden a convertirse en personas críticas, colaboradoras, comunicativas y comprometidas con su entorno.

En este sentido, es fundamental reflexionar sobre qué opciones metodológicas y de contenido debemos movilizar en el proceso de cambio de una institución educativa con el fin de garantizar este crecimiento personal. Considerando estas reflexiones, nos encontramos ante el reto de garantizar un enfoque globalizado de nuestro currículum que nos permita diseñar experiencias de aprendizaje que ayuden al conjunto de estudiantes a entender y vivir en un mundo que, en sí mismo, ya es globalizado y que a la vez plantea múltiples retos y  oportunidades.

Así, pues, las instituciones educativas tienen ante sí el gran reto de afrontar desde la dicotomía de deber garantizar, por un lado, unos aprendizajes básicos e imprescindibles que permitan al alumnado su desarrollo personal y social y que, en caso de no haberlo alcanzado, les impidan acceder a posteriores procesos educativos con unas mínimas garantías de aprovecharlos o bien comporten una situación de riesgo de exclusión social (Coll, 2007) y, por el otro, relacionar estos aprendizajes imprescindibles con los problemas reales del mundo con un enfoque globalizado donde, forzosamente, hay que superar la mirada compartimentada de las disciplinas en que se encuentran ordenados los currículums prescriptivos.

Ante esta situación es habitual que nos preguntemos qué debería aprender un alumno o una alumna en la escuela y empecemos a plantearnos cómo debe hacerlo la escuela para diseñar experiencias de aprendizaje que les ayuden a vivir y cambiar el mundo… Pero entonces, ¿qué hacemos con el currículum prescriptivo? Pues bien, desde la perspectiva de que el currículum debe ser una herramienta para acompañar al alumnado, debemos ser capaces  de vehicular propuestas de transcendencia socioculturales para trabajar el currículum en lugar de ceñirnos a un documento prescriptivo para organizar lo que hacemos en las aulas.

Debemos encontrar los mecanismos adecuados para organizar experiencias de aprendizaje significativas y contextualizadas que, de forma globalizada, nos ayuden a dar respuesta a retos y problemas como los de erradicar la pobreza, acabar con el hambre, garantizar una vida saludable o conseguir unas ciudades sostenibles; de esta forma, los retos que nuestro alumnado deberá resolver en un contexto educativo le ayudarán también a constituir el Modelo de Persona que deseamos.

Referencias

Coll, C. (2007). Capítulo 4. El «bàsic imprescindible» i el «bàsic desitjable»: un eix per a la presa de decisions curriculars en l’educació bàsica. En C. Coll (Dir.), Currículum i ciutadania. El què i el per a què de l’educació escolar (p. 227-247). Barcelona: Editorial Mediterrània.

¿Cómo ayudar al alumnado a construir su proyecto vital?

Hace ya tres años que acompañamos, mediante la metodología RIEDUSIS, al equipo de la escuela de formación profesional La Inmakulada de Tolosa, en el País Vasco (España). Y ya hace un año y medio que su experiencia avanzada de cambio (prototipo) avanza con un grupo de veinte alumnos y alumnas, de 18 a 22 años, del CFGS de Integración Social (formación profesional). Una apuesta por centrar la formación en el alumnado y ayudarles a construir su proyecto vital.

El objetivo del prototipo, expresado claramente en su diseño, era ofrecer a este alumnado una experiencia que no solo lo preparara de forma excelente para el mundo profesional, sino que su paso por el centro (2 años) fuera una experiencia vital como personas y futuros profesionales que les dejara un profundo impacto. Con esta intención y con este propósito, diseñaron un prototipo focalizando la carga de conocimientos (menos conocimientos pero más profundos y más transversales) y apostando fuertemente por diseñar experiencias que ayudaran a su alumnado a construir un proyecto vital. Un ciclo formativo que optara decididamente por construir personas autónomas, críticas, con iniciativa emprendedora, cooperadoras y comprometidas con la sociedad y con el ser humano; a ser creativas y construir su proyecto vital, y a ser personas multilingües y globales desde el fuerte y profundo enraizamiento a su cultura y a su lengua.

En síntesis, un 75% del tiempo efectivo, el alumnado está inmerso en un trabajo de retos interdisciplinares y transdisciplinares, y un 25% en vivencias vinculadas al crecimiento personal y vital. Y todo esto, diseñado, producido, dinamizado y liderado por un pequeño equipo de docentes que se ha atrevido a ir más allá de la pura transmisión de conocimientos para convertirse en desarrolladores de personas y en referentes humanos.

El equipo de Reimagine Education Lab ha ido allí a realizar la evaluación de proceso que, de acuerdo con la metodología RIEDUSIS, es previa a la evaluación de impacto, y que consiste en contrastar el diseño que se realizó con el desarrollo efectivo en el aula, para ajustar aquellos elementos que se consideraran y seguir avanzando en la experiencia de transformación para toda la Ikastola, que es el prototipo.

Y hemos quedado impactados… en el corazón… profundamente. Vivir de primera mano, mediante entrevistas, grupos foco y observaciones de actividad, cómo es posible producir y aumentar una relación mágica entre el alumnado y el equipo docente, y entre el propio alumnado y su entorno, para crecer decididamente en el proyecto vital, te deja una profunda huella interior como observador.

En nuestra breve estancia, hemos captado que la vivencia de su aprendizaje es profundamente humana, que las experiencias que viven en la escuela impactan en la forma de mirar la vida, sus relaciones, su futura profesión, y ayudan a descubrir su vocación en el mundo, a abrirse nuevas  posibilidades… en definitiva, a ser los protagonistas de su aprendizaje porque también aprenden a ser los protagonistas de su propia vida.

No podemos explicar en un post toda la riqueza de los mecanismos que han creado para asegurar un acompañamiento individual y grupal del alumnado rico y provocador, pero el espacio de crecimiento y la tutoría en pequeños grupos afines, el diario de bitácora, el espacio lúdico, la guía que hace el alumnado de segundo al de primero, los “ispiluen” (espejos), que son una tutoría individual y personalizada, son algunos ejemplos. Y todo ello dentro de un entorno retador y activo en que el alumnado es el protagonista de su aprendizaje por medio del trabajo individual y en equipo de retos planteados con un enfoque globalizado.

Esta es la escuela que soñamos hecha realidad. Una escuela en que el alumnado, junto con el equipo docente, juegan, cantan, bailan, trabajan, aprenden, se acompañan, descubren el amor… en que el profesorado está formado por acompañantes que se preocupan por ellos como personas y en que su feedback es una importante herramienta para construir y diseñar, de forma inseparable, su crecimiento personal y profesional. Un entorno en el que aprender entre iguales y disfrutar de un compañero mayor que hace las veces de mentor, te ayuda, te orienta en el proceso de aprendizaje, porque él ya ha pasado por este proceso… y todo ello se convierte en una experiencia de crecimiento y de autonomía muy potente.

En definitiva, un espacio/tiempo muy alejado de una fábrica por donde pasan cohortes de alumnados a los que se transmite conocimientos y se les da un título, y muy próximo a la propia vida, centrándose en los seres humanos que entran en contacto y se potencian, personal y profesionalmente, durante dos años.

Fruto de la evaluación de proceso seguro que habrá que ajustar, mejorar y replantear mecanismos y acciones…, pero hoy no tenemos ninguna duda: ¡ojalá hubiéramos vivido una experiencia como esta cuando fuimos a la escuela de adultos! ¡Gracias Inmakulada!

¿Modernizar o transformar la educación?

 

Aunque últimamente hemos estado ocupados en analizar y concretar las cuestiones más relevantes ligadas al desarrollo y puesta en marcha de los modelos de aprendizaje y enseñanza híbridos, o “Blended Learning” nos surge la pregunta de ¿modernizar o transformar la educación?

Nos hemos topado desde la experiencia y conocimientos propios y ajenos con propuestas y valoraciones variadas, inteligentes y prácticas. Entre ellas, las aportaciones de Albert Sangrà (1) nos han permitido elevar la mirada de nuestra reflexión hacia un tema nada habitual: la continuidad y discontinuidad en educación.

Son muchas las instituciones educativas que bajo la presión y el impulso de la situación creada por la Covid-19, se están planteando cómo responder de forma estable y sostenible al escenario cambiante de la realidad educativa. Y aquí llega el momento de preguntarnos si es necesario modernizar o transformar la educación. Los cambios sociales, económicos, culturales, tecnológicos y políticos son concomitantes con la realidad educativa. La educación es alcanzada de lleno por los nuevos desafíos. No podemos dejar de responder innovando en la forma de enseñar. En la determinación del currículo, en la manera de establecer relaciones con el conocimiento o acordando el perfil del egresado o ciudadano al que contribuye a desarrollar.

Al tratar de concretar estos cambios, los educadores y educadoras y, en general, el profesorado, suelen encontrarse con dificultades colectivas que ponen de relieve una cuestión importante: la discontinuidad. Francisco Imbernón (2) nos acota el concepto de discontinuidad: El proceso de discontinuidad se produce cuando hay un cambio abrupto entre un modo de ser, hacer y comportarse y otro muy diferente.”

Y es que concebir el currículo como algo fragmentado y descontextualizado, desconectado de los intereses y la realidad de nuestros estudiantes, nos produce gran cantidad de interrogantes.

También nos descolocan la organización del tiempo escolar de forma homogénea, la disposición de las aulas sin conexión entre ellas, la utilización de libros de texto, aunque sean digitales, que presentan los conocimientos, por lo general, de forma declarativa y sin conexión con los problemas reales o los sistemas de evaluación que no llegan a visualizar lo que realmente están aprendiendo los estudiantes salvo que sean memorizaciones.

Todo ello, nos sume en un mar de dudas respecto a su eficacia pedagógica y nos interroga sobre la conveniencia de continuar con lo mismo. De ahí la duda de transformar o modernizar la educación. Con la misma continuidad de antes. Con aquellas prácticas educativas que tanto cuesta cambiar y que tanto desapego producen en el alumnado. Para muchos, en especial el alumnado de secundaria, que considera la escuela y el instituto un lugar donde reencontrarse con los amigos y amigas. De ningún modo lo ven como un entorno donde solo se aprende.

La pandemia ha hecho emerger nuevas maneras de enfocar y realizar el trabajo docente, ha provocado el uso de nuevas interacciones entre el alumnado y el profesorado, nuevas miradas de los roles educativos y formas distintas de ayudar y acompañar los procesos de aprender. Ha aparecido en nuestra vida cotidiana la discontinuidad. Y hemos experimentado en nuestro interior desajustes, incoherencias, necesidad de mejor capacitación y, en definitiva, grandes tensiones productoras de ansiedad, entre continuidad y discontinuidad. La discontinuidad nos enerva en silencio y nos desconcierta.

Intuimos y vamos tomando conciencia del cambio que se está produciendo en la educación. Y ya tenemos servida la disonancia cognitiva, emocional y conductual: ¿Vamos a seguir con la continuidad de antes? La desconocida discontinuidad, ¿qué fundamentos e intencionalidad educativa tienen?

Francisco Imbernón (2) nos sigue iluminando: “Podemos ver la nueva continuidad y la discontinuidad educativas actuales y pasadas como positivas, si permiten la metamorfosis educativa entendida como transformación y regeneración constantes. No puede haber soluciones viejas para problemas nuevos.”

Y es que, para no caer en la ceguera del conocimiento, necesitamos abrirnos a nuevas ideas, a nuevas singladuras, a nuevas miradas. Es urgente buscar el cambio de forma colectiva, discutida y acordada. Sin miedos, poniendo en duda creencias y proposiciones sin fundamento ni intención.

Y para conseguir esta metamorfosis, esta transformación de la educación y de sus prácticas docentes, es preciso “jirafearse”. Elevar la mirada reflexivamente para analizar y transformar.

La reflexión, afirman Àngels Domingo y M. Victoria Gómez (3), es un proceso individual y colectivo que ayuda a entender y ver en perspectiva lo que hacemos. Permite alejarnos y, tomando distancia, descentrarse de uno mismo, suspender la acción y enfocar lo que somos, pensamos, sentimos y hacemos para analizarlo y valorarlo.

La reflexión es el camino privilegiado para aprender y progresar. La reflexión es la palanca óptima para mejorar lo que hacemos y, consecuentemente, mejorar lo que somos. Así, el equipo de Reimagine Education Lab ha propuesto, en posts anteriores, una herramienta para facilitarlo: el ICDA. De esta forma, al focalizar y obtener una perspectiva analítica de nuestra persona, nuestro grupo, nuestro círculo profesional, la comunidad educativa y el contexto social en el que actuamos, poseemos una de las mejores herramientas para transformar y metamorfosear la realidad educativa.

No son tiempos para modernizar. Es la hora de la transformación. Es hora de acompañar a los equipos.

Fuentes

1.- Sangrà, Albert. (6 de mayo de 2020). ¿Cómo planificar un curso con presencialidad discontinua o intermitente? Albert Sangrà [Blog] https://www.albertsangra.com/como-planificar-curso-presencialidad-discontinua/ 

2.- Imbernón, Francisco. (8 de octubre de 2020). Continuidad, discontinuidad y la necesaria metamorfosis educativa. El Diario de la Educación. https://eldiariodelaeducacion.com/2020/10/08/continuidad-discontinuidad-y-la-necesaria-metamorfosis-educativa/

3.- Domingo, Àngels; Gómez, M. Victoria. (2014). La práctica Reflexiva. Madrid. Narcea.

CÍRCULOS RIEDUSIS: una comunidad internacional para transformar la educación

A finales de abril de este año, en plena primera ola de la crisis del COVID19, lanzamos los CÍRCULOS RIEDUSIS, una comunidad internacional de directivos y directivas para transformar la educación. Y ayer realizamos ya la quinta sesión virtual de trabajo con los más de treinta líderes que la componen juntamente con el equipo de RIEDULAB.

El equipo de consult-coaches de Reimagine Education Lab, lleva ya más de tres años colaborando con más de 50 instituciones educativas en cerca de quince países… y ha generado, por tanto, miles de horas de encuentro, conversación, reflexión, debate, formación, transferencia, acompañamiento y conexión… y, sobre todo, ha colaborado en poner en marcha centenares de equipos, iniciativas y prototipos para transformar la educación. Y al calor de todo este trabajo y vida han nacido vínculos y amistades personales y profesionales de directivos y directivas que han adoptado la metodología RIEDUSIS para transformar las instituciones educativas en su escuela y que están impulsando interesantes experiencias de cambio educativo.

Y pensamos que era una gran oportunidad crear una comunidad internacional con estos líderes educativos para: compartir el momento presente tan disruptivo y retador, y reflexionar sobre los elementos de futuro para continuar empujando y liderando la transformación educativa. En definitiva, para jirafearnos en tiempos de coronavirus y encontrar espacios que nos ayuden a avanzar y superar la presión del día a día.

En la actualidad forman parte de esta iniciativa diez instituciones educativas y tres redes de escuelas de Europa y Latinoamérica que agrupan a más de ocho mil docentes y cerca de cincuenta mil alumnos y alumnas.

Estamos construyendo y viviendo una comunidad educativa de líderes transformadores que comparte y cocrea la escuela del futuro desde nuestro presente, y ello es, seguro, una gran ayuda y apoyo para no estar solos y avanzar juntos.

#EsHoraDeAcompañar a los directivos y directivas en su difícil y complejo quehacer de liderar el día a día y a la vez continuar impulsando la trasformación educativa. Y los CÍRCULOS REIDUSIS nos ayudan a ello.

Fuerzas y limitaciones del cambio educativo

La educación es la mejor herramienta para cambiar el mundo, y debe transformarse. Hay cambios necesarios, inevitables, y nuestro sistema educativo, tal como lo conocemos, reclama que todos y cada uno de los actores que forman parte de la comunidad educativa unamos fuerzas, soñemos y trabajemos colectivamente para alcanzar el horizonte de cambio. La crisis del coronavirus no ha hecho más que recordárnoslo. Por eso, hoy más que nunca es necesario identificar las fuerzas y limitaciones del cambio educativo.

Sí, la educación debe reimaginarse. Debe repensarse, deconstruirse y volver a combinar los elementos que la conforman de otra manera, lo cual, además de muy complejo, es un desafío que requiere conexión interna, convicción personal, cierto grado de audacia, saber adónde queremos ir y liderazgo colectivo. La escuela, la universidad, son personas. Personas que hacen cosas (muchas cosas) con otras personas y para las personas. Y solamente la persona, cada una de ellas, puede decidir realizar un cambio educativo. Y solo si lo decide en su interior, si sueña y se arriesga a dar el salto.

Y precisamente en el interior de las personas, y sobre todo en el interior de los equipos directivos, reside la principal fuerza y también la limitación más importante para realizar el cambio. La fuerza para el cambio reside en la conexión entre la vocación y la mirada dirigida a la persona y al futuro. La limitación radica en los marcos mentales desajustados respecto al movimiento que vivimos y al futuro que adivinamos. Las creencias limitantes y no contrastadas; las inercias y costumbres producto de años de actividad; los miedos, individuales y colectivos; la dependencia de la administración educativa y la poca confianza en los propios educadores y equipos; los comportamientos seguidistas… he aquí los principales frenos que retardan el avance.

Si quieres profundizar sobre las fuerzas y limitaciones del cambio educativo, lo desarrollo en profundidad en el libro Reimaginando la educación, 21 claves para transformar la escuela; y también lo iré desarrollando más en próximos posts.

Vídeo del webinar «Impacto y retos en la educación a raíz de la crisis del coronavirus»

A continuación encontraréis el vídeo del primer webinar #EsHoraDeTransformar la educación, realizado el 15 de abril de 2020, y que se titula «Impacto y retos en la educación a raíz de la crisis del coronavirus: Del activismo innovador a la estrategia transformadora». Fue presentaro y moderado por Alba Ayneto, e intervinieron como ponentes Xavier Aragay y Jonquera Arnó, de Reimagine Education Lab.

Os recordamos que los próximos webinars serán el 22 de abril, que hablaremos de «Replantear el proceso de enseñar y aprender: De la enseñanza remota de emergencia al aprendizaje centrado en el alumno» con Lluís Tarín y Xavier Aragay; y el 29 de abril, que trataremos la temática de «Avanzar en la transformación educativa:  Metodologías y herramientas para impulsar un cambio profundo para no volver a la «normalidad» anterior», con Xavier Aragay y Mariana Martínez. Todos los webinas seran a las 18h hora de España peninsular (GMT +2). Al final de este post encontraréis el enlace para inscribiros.

Una libreta para la vida, para cambiar nuestra mirada y la de nuestros alumnos

Ya llevamos bastantes días confinados en casa observando cómo somos capaces de vivir sin hacer tantas cosas fuera de ella. Las escuelas están cerradas y todos los docentes y directivos, con un gran espíritu de generosidad y compromiso, hemos ido buscando maneras de asegurar el ritmo de aprendizaje de nuestros alumnos. Hemos querido trasladar la escuela que teníamos y vivíamos, a cada casa, con nuestros alumnos y sus familias. Está siendo un esfuerzo épico.

Casi sin quererlo, hemos creado una nueva vía para educar. Y junto a esa nueva manifestación de ser educador, mayoritariamente desconocida para muchos y muy poco entrenada, hay que gestionar el ritmo de la familia, la preocupación por los seres queridos, por la salud, por el futuro…

Nadie nos avisó de este viaje. No estábamos preparados, ni como escuela, ni como educadores, ni como directivos. Creíamos que la escuela era casi inamovible, estática, siempre ha estado allí y justo ahora se para y no precisamente para irnos de vacaciones, sino para situarnos en otra perspectiva, en otra mirada, en la tesitura de rescatar lo esencial, acompañar, ayudar a crecer, ayudar a pensar y quizá menos a hacer o solamente a transmitir contenidos… La realidad nos ha obligado a frenar.

Y sabemos que aunque tarde, volverá aquella escuela presencial que dejamos, volverá la “normalidad”… ¿Cómo anticipamos y nos preparamos desde ahora para que sea distinta? ¿Cómo aprovechamos este tiempo para transformarnos para transformar?

Para nosotros, una de las herramientas que nos puede ayudar más es la Libreta del Itinerario Personal, que también podemos llamar, el cuaderno de la vida. En Reimagine Education Lab iniciamos todos los seminarios entregando un cuaderno para este cometido. Invitamos a directivos y docentes a incorporar esta poderosa herramienta a su vivir diario, como un aliado, un amigo… un confidente que nos acompaña a encontrarnos con nosotros mismos, con lo esencial, con la incertidumbre, con la gratitud, con la inspiración. Una herramienta que nos ayuda a tomar perspectiva de las situaciones que vivimos… En definitiva, como dice Otto Scharmer, para conectar con nuestra fuente interior y dejar fluir, sin ponernos freno alguno, como quien deja fluir la corriente de un río. Así de simple y así de complejo.

El proceso de cambio que estamos viviendo, tanto nosotros como nuestros alumnos y familias, pide caminar y adoptar maneras de hacer diferentes. Requiere tiempo, tiempo para transformar marcos mentales, para conocernos y para hacernos preguntas: ¿Qué deseo? ¿Qué persona quiero ser? ¿Qué educador? ¿Qué directivo? ¿Qué quiero dejar porque, en esta nueva realidad que está surgiendo, ya no me será útil? ¿Qué es aquello que voy a necesitar y quiero que nazca en mí?  Cuando termine todo, ¿imagino y quiero la misma escuela?…

Así pues, ahora que todo se ha parado (sí, ¡ahora!), te invito a que cojas una libreta, la que tú quieras, la personalices con colores, frases, imágenes y cuando ya te hayáis conocido, párate y piensa qué quieres compartir con ella. ¿Quizás aquellos aprendizajes sobre tu ser educador que estás haciendo estos días? ¿Quizás qué líder van a necesitar nuestros equipos y nuestra escuela? ¿Qué es lo que me da sentido como educador? ¿Cuál es a la semilla que quiero que nazca en mí cuando vuelva a la escuela? ¿Voy a ser igual? ¿Qué mirada quiero tener hacia mis compañeros y alumnos?… Elige un camino, una recorrido, deja fluir y disfruta. Es en estos momentos donde se hace imprescindible MI LIBRETA, un lápiz y un espacio/tiempo para escribir cada día. El valor de escribir estriba en dejar fluir para anclar, vislumbrar, descubrir patrones, esquemas, agradecer, amarte, perdonarte y permanecer en tu esencia real, en aquello que eres y vives. Y esta práctica sencilla pero profunda, unida a un tiempo de meditación, se convierte en el anclaje más poderoso de nuestro ser.

Y esta herramienta también podemos utilizarla con nuestros alumnos, en nuestra tutoría. Tenemos una gran oportunidad de compartir esta acción-reflexión con ellos. Que escriban su diario del confinamiento. En casa. Escribiendo lo que piensan, lo que hacen, lo que sienten… Y después lo compartimos… juntos.

El viaje hacia nuestro interior es una aventura a la vez arriesgada y apasionante para toda persona —educador, directivo, alumno— que quiera vivir a fondo su vida, su vocación en conexión consigo mismo, con el otro y con el universo. Esta es una experiencia que hacemos y practicamos y que deseamos compartir: un viaje en solitario al interior de uno mismo en barco de papel y pluma.

La vida va de caminos. Ahora tenemos uno por recorrer, pero esta vez es en solitario, a la profundidad de uno mismo. Necesitamos poco equipaje, simplemente una LIBRETA y un lápiz. ¡Atrevámonos! ¡Nuestros alumnos y la escuela lo necesitan!

* Gracias a Imma Marín por cedernos una foto de su libreta de vida 😉 *


#EsHoraDeTransformar

Estamos publicando una serie de posts para explicar con más detalle la propuesta de Reimagine Education Lab: los encontraréis todos aquí. Además, lanzamos un nuevo servicio online a través de videoconferencias: Xavier Aragay y todo el equipo de consult-coaches nos ofrecemos para resolver dudas y profundizar en el proceso de transformación educativa (cómo pasar de los QUÉ a los CÓMO), ya sea individualmente o como institución. Si queréis hacerlo, escribid a hola [ @ ] riedulab.net y agendamos fecha. ¡Estaremos encantados!

Dar paso a la colaboración en red en los centros educativos

 


Esta es una afirmación corroborada por múltiples evidencias que proponen la cultura de colaboración en red de las instituciones educativas como uno de los antídotos para combatir la superficialidad y el fracaso. (1)

Transformaciones y cambios en la educación están a la orden del día, y no es algo que haya surgido en estos últimos años. Mejorar, transformar y cambiar la educación viene de lejos, lo novedoso hoy en día es el contexto. Pero no es lo único: Nos interrogan los porqués y los para qué del nuevo escenario. Y a renglón seguido, los cómo nos retan.

Nuestro contexto es cercano y lejano al mismo tiempo. Educamos aquí y ahora con una mirada hacia el futuro. Es complejo el tema…

Personas, momentos y lugares son aspectos clave de los contextos educativos. Pero hay más. Si algunas dimensiones de nueva factura están emergiendo en todo este entramado son, según Michael Fullan, las siguientes (2): la determinación colaborativa, la adaptabilidad y la cultura de la responsabilidad. Estamos reemplazando la tradicional cultura de la individualidad y la competición, personal o institucional, por la cultura de la colaboración en red.

¿Qué ventajas tiene la colaboración en red?

Colaborar permite desarrollar las capacidades de los integrantes de una red. Supone participar, generar conocimiento compartido y materializar actividades conjuntas. Estudios recientes (3) aconsejan crear estructuras de trabajo y aprendizaje cooperativo entre centros educativos de forma generalizada, ya que queda demostrado que cooperar en redes:

  • Mejora el rendimiento y la capacidad de cambio frente a la acción individual.
  • Permite mejores índices de autorregulación individual y de centro.
  • Aumenta el pensamiento crítico.
  • Estimula la interdependencia positiva.
  • Aumenta la motivación y la significación del trabajo de aprendizaje del profesorado.
  • Mejora el nivel de respeto y valoración de la diversidad de los miembros de las redes.

Desde Reimagine Education Lab estamos implicados en acompañar y ayudar al desarrollo de diversas redes escolares y centros educativos, y nuestras  prácticas profesionales nos están permitiendo construir un cuerpo organizado de conocimientos y experiencias que relatamos a continuación. Las vamos a dividir en dos bloques: Comprensión y Acompañamiento.

1 Comprensión

  • Ante todo, acordamos un concepto preciso del trabajo y la colaboración en red de los centros educativos como una relación formal de asociación o colaboración entre escuelas, organizaciones comunitarias y personas que pretenden crear un enfoque interconectado para enfrentarse a temas educativos significativos. (4)

En realidad, los cambios educativos efectivos se producen cuando diversos centros o redes de profesionales se unen para afrontar situaciones problemáticas y darles respuesta.

  • En segundo lugar, constatamos que el trabajo en red ayuda al desarrollo del capital social de los centros. (5) Permite que los miembros de la red puedan compartir conocimientos y prácticas educativas que inciden directamente en el desarrollo de las capacidades de personas, equipos y centros. Y, por tanto, afecta de modo positivo tanto individual como colectivamente.
  • En tercer término, apreciamos el valor importante que tiene la organización de la red. La forma que adopta el despliegue de la red al fomentar la participación para definir el propósito, la acción y la estructura. Los distintos roles y espacios de trabajo colaborativo y la inspiración y dinamización de un liderazgo centrado en la cooperación en red.
  • En un cuarto punto, identificamos el enfoque del trabajo en red hacia aspectos de mejora de los resultados de aprendizaje, aumento de la calidad educativa, optimización de las condiciones de aprendizaje integral y aumento de los grados de inclusividad. El trabajo en red se focaliza en la dimensión pedagógica de los centros que la componen.
  • Finalmente, señalamos a la cultura del centro educativo como el elemento clave para reemplazar la cultura de la individualidad. La colaboración en red es otra forma de trabajar dentro de cada centro y entre centros educativos. La manera de funcionar, actuar, dar, recibir y compartir información y trabajar con la cohesión de un equipo único, no es nada fácil. Requiere un cambio de mentalidad y una transformación profunda de la cultura asociativa y de participación.

La semana que viene publicaremos la segunda parte de este post, donde profundizaremos en el bloque del Acompañamiento. ¡Estad atentos!

Bibliografía

1.- Díaz-Gibson, J., Civís, M. y Longás, J. (2013). La Gobernanza de Redes Socioeducativas: claves para una gestión exitosa. Teoría de la Educación. 25(2).

2.- Fullan, M. (2019) El Matiz. Madrid. Morata

3.- Díaz-Gibson, J., Civís, M. y Guàrdia, J. (2013). Strengthening education through collaborative networks: leading the cultural change. School Leadership and Management, 34(2).

4.- Longás, J., Civís, M. y Riera, J. (2008). Asesoramiento y desarrollo de redes socioeducativas locales. Funciones y metodología. Cultura y Educación, 20

5.- Narayan, D. y Cassidy, M. (2001). A Dimensional Approach to Measuring Social Capital: Social Capital Inventory. Current Sociology. Sage Publications. Vol. 49(2).

#EsHoraDeTransformar

A raíz de estos días de confimaniento, lanzamos un nuevo servicio online: Xavier Aragay y todo el equipo de consult-coaches de Reimagine Education Lab, nos ofrecemos para quien desee resolver dudas y profundizar en el proceso de transformación (cómo pasar de los QUÉ a los CÓMO) pueda hacerlo, individual o institucionalmente, mediante videoconferencia. Si lo deseáis, contactad con hola [ @ ] riedulab.net y quedamos. ¡Estaremos encantados!

¿Hay que cambiar la cultura institucional para transformar la educación?

Reimagine Education LAB ha estado ayudando y acompañando al equipo directivo de la Universidad Católica de Uruguay (UCU) durante el pasado mes de julio (2019), en un proceso de reflexión y desarrollo orientado a la transformación y cambio de la dimensión educativa de la universidad. Hemos debatido y analizado cuestiones fundamentales tales como ¿Hacia dónde vamos?, ¿qué haremos?, ¿por qué?, ¿con qué propósito? Habíamos previsto hablar de valores, creencias, significados, reglas y tradiciones de los procesos educativos experimentados y vividos por la comunidad educativa de la UCU. Es decir, lo que denominamos la cultura institucional. Es un tema sabido y conocido, pero en este caso, el equipo directivo de la UCU se encontró buceando en unas aguas (las de la cultura) menos transparentes de lo que pueda suponerse.

Pero antes de seguir, ¿qué es exactamente la cultura institucional? «Se denomina cultura institucional al conjunto de creencias, valores, estructuras cognitivas generales y significados que la institución educativa utiliza para enfrentar el día a día. La cultura informa a los miembros de la comunidad educativa acerca de cómo actuar en ciertas situaciones» (Schein, 1988).

De hecho, la cultura de una institución educativa como la universidad es el factor menos visible que influye y condiciona los procesos de cambio y transformación educativos.

Determinar la cultura de un centro educativo presenta una gran dosis de dificultad. El «aquí se hace así» encierra múltiples facetas explícitas e implícitas y diversas formas de cómo se relacionan las personas y cómo organizan las experiencias de aprendizaje. (Fullan, 2002).

Para que los equipos directivos de la UCU pudieran vislumbrar la cultura de su centro educativo y pudieran reflexionar en profundidad, Reimagine Education Lab diseñó un dispositivo de análisis y reflexión para comprender cómo afecta la cultura institucional al profesorado en su actividad de facilitar el aprendizaje, y al alumnado en su actividad de aprender. En primer lugar, se escogió un modelo de análisis e identificación de la cultura institucional que pudiera contemplar en su totalidad la cultura del centro educativo, el Modelo de Denison (2000). Este modelo, utilizado en los cuatro continentes por multitud de organizaciones de todo tipo, y entre ellas por instituciones educativas (públicas y privadas), es el resultado de más de veinticinco años de investigación del Dr. Daniel Denison, ex miembro de la Universidad de Michigan Business School, y actualmente profesor de Desarrollo Organizacional en IMD – International Institute of Management Development en Suiza.

La dinámica parte de los cuatro elementos base del modelo Denison, ayuda a que la organización educativa observe y reflexione trabajando en grupo mediante preguntas y cuestionarios, los elementos esenciales de la cultura institucional. Se trata, en primer lugar, de identificar la cultura real y actual que el centro educativo vive y utiliza para afrontar el día a día universitario.

Cuando los equipos directivos han podido reflexionar y valorar qué elementos de la cultura están presentes en su centro educativo y cuáles no, se sigue avanzando en el proceso reflexivo cuestionándose si es posible abordar un proceso de transformación y cambio con los elementos de cultura reales y actuales que se han identificado. Sin duda, la respuesta a esta cuestión clave necesita previamente una formulación precisa de la misión y de las intenciones y propósitos educativos de la institución educativa.

Finalmente, se ayuda a que los equipos directivos sigan progresando, formulándose la siguiente cuestión: ¿Cómo podemos avanzar para superar la distancia entre la cultura que tenemos ahora y la que deseamos? De nuevo, la dinamización utiliza el trabajo en grupo para identificar en base al modelo Denison aquellas actitudes, valores y creencias que se consideran necesarias para configurar una cultura organizacional acorde con el proceso de transformación y de cambio que se desea.

Gracias a este proceso de reflexión, el equipo de laUniversidad Católica de Uruguay pudo detectar las actitudes, valores y creencias compartidas por los equipos directivos, las aspiraciones ideales para transformar la cultura organizativa, la percepción colectiva de la distancia entre la realidad y las aspiraciones ideales de la cultura institucional, el nivel de consonancia entre los distintos grupos de directivos y sus posicionamientos institucionales y las variaciones en la percepción de la cultura de la institución.

Bibliografía

Denison, D. (2001). Organizational culture: can it be a key lever for driving organizational change?

En C. L. Cooper, S. Cartwright y P. Ch. Earley (Eds.), The International Handbook of Organizational Culture and Climate (pp. 347-372). Chichester: John Wiley & Sons.

Denison, D. y Neale, W. (2000). Denison Organizational Culture Survey. Ann Arbor: Denison Consulting.

Fullan, M.(2002)Las fuerzas del cambio. Explorando las profundidades de la reforma educativa. Madrid: Akal.

Schein, E. (1988). La cultura empresarial y el liderazgo. Una visión dinámica. Plaza & Janes Editores. P.

Cómo prepararse para la llegada de la IA a la educación

Hoy vamos a hablar de la Inteligencia Artificial (IA) y su decisiva entrada, dentro de la próxima década, en el proceso de enseñar y aprender de las escuelas y las universidades. Generalmente, entendemos por Inteligencia Artificial un sistema informático con la capacidad de realizar tareas comúnmente asociadas a seres inteligentes, como por ejemplo, aprender y solucionar problemas. Y, por supuesto, hablaremos también de su compañero inseparable, el Big Data (BD), es decir, la sistematización y el uso inteligente de la gran cantidad de datos que manejamos constantemente en educación y que aún no procesamos ni utilizamos para tomar mejores decisiones.

Desde hace tiempo, en este mismo blog, venimos reflexionando en torno a la necesaria transformación de la educación, en un contexto de cambio global en todos los ámbitos de nuestra vida, incidiendo en ideas como Innovamos para adaptar o innovamos para transformar, y más adelante, Estamos cambiando de fase… es hora de enfocar la transformación profunda de la educación.

Tal es la relevancia de esta próxima disrupción educativa que la Unión Europea lleva ya un tiempo analizando y proponiendo medidas para la “prevención” y “preparación” de nuestros estudiantes y profesionales para la inminente llegada de la IA. También la UNESCO ha generado un documento realmente interesante acerca de la IA en Educación.

Por todo esto, hoy deseamos hablar de IA, en primer lugar, porque nos parece obvio que va a entrar con fuerza en las instituciones educativas (de hecho, ya ha empezado a hacerlo), y en segundo lugar, porque debemos avanzarnos a este escenario y empezar a prepararnos. Es muy probable que no hayamos vivido una tecnología tan disruptiva en la educación desde la llegada de internet. Bien, pues vayamos por partes:

La IA y el BD, en síntesis, pueden incidir de dos grandes formas en la institución educativa: en primer lugar, mejorando y transformando directamente el proceso de formación del estudiante mediante sistemas automatizados e inteligentes que transmiten conocimientos de forma dinámica y personalizada y de acuerdo con los avances del alumno. Y, en segundo lugar, permitiendo sistematizar, analizar y utilizar de forma distinta e innovadora la gran cantidad de datos que tenemos del alumno. Principalmente, la IA debe facilitar a los educadores que puedan centrarse en educar, en lugar de estar pendientes de prácticas y acciones en las que un ser humano no aporta un valor añadido mayor que el de una máquina.

Pero lo más importante ahora es que las escuelas y las universidades deben prepararse y anticiparse. Y moverse. Sí, claro… pero ¿hacia dónde? ¿Cómo prepararnos si no tenemos los medios ni acabamos de entender cómo va a incidir todo esto en nuestra institución? Además, siempre nos encontramos con un elemento fundamental en el sistema educativo: el currículum. ¿Cómo afectará la IA y el BD en el currículum? ¿Cómo puede el currículum abordar semejante cambio tecnológico y a su vez social? Para prepararnos debemos repensar de raíz tanto los contenidos como los métodos pedagógicos por los que se transitan los aprendizajes en las aulas.

Así, creemos que es vital avanzar, o seguir avanzando, hacia un nuevo modelo educativo, distinto del tradicional, basado en metodologías activas, que ponga la educación integral del alumno y su protagonismo en el centro del proceso. Pero no es suficiente poner al estudiante en el centro del proceso y cambiar el “cómo” aprende sin cambiar y tener claro el “qué” aprende y “para qué” lo aprende: Cambiar la manera cómo se presentan los contenidos sigue siendo un simple cambio que no incide en las necesidades futuras de nuestro alumnado. Por tanto, más allá del contenido y de cómo invitamos a su aprendizaje competencial, debemos potenciar lo que nos hace únicos como seres humanos, aquellas habilidades que nos hacen distintos de las máquinas y que nos sitúan en un escenario de diferenciación y complementariedad delante de su capacidad de procesamiento (en cualquier ámbito) infinitamente superior a la capacidad humana.

Cada institución educativa debe definir el perfil humano que desea que sus alumnos hayan adquirido una vez completados sus estudios (también denominado “perfil del egresado”). Estamos hablando de rasgos personales (también denominados life skills) como resolución de problemas complejos, creatividad, pensamiento crítico y analítico, colaboración y trabajo en equipo, empatía y compromiso… Y, por supuesto, al definir los rasgos que deseamos desarrollar en nuestros alumnos, será necesaria su clara identificación y posterior evaluación: esto es lo que en Reimagine Education Lab denominamos impactos que deseamos realizar de acuerdo con el perfil de egresado humano que se haya planteado (metodología del proceso de transformación de nuestra institución que denominamos RIEDUSIS).

Es decir, que lo importante es romper moldes, salir del modelo clásico y adentrarse, abrazando la incertidumbre del futuro, en el mar de la innovación educativa y el cambio, identificar que la transformación que deseamos realizar es un proceso que va a durar algunos años y que afecta a todos los ámbitos imaginables de nuestra institución: cultural, organizativo, tecnológico, de espacios físicos y ambiente, de horarios, de currículum… Y todo ello sin saber exactamente a qué puerto de este mar nos dirigimos… ¡Tendremos de ser audaces!

En cuanto salgamos de nuestra zona conocida y de confort y nos atrevamos a realizar innovaciones y cambios, estaremos preparando al conjunto de personas de nuestra comunidad educativa a ser flexibles y a tener una mirada distinta hacia el futuro y la tecnología. Y estaremos preparándonos para incorporar de forma coherente y en el momento oportuno los primeros avances de IA en educación.

Y lo que es más importante: si nos centramos en el perfil humano de salida de nuestro alumno, estaremos aprendiendo a establecer y evaluar las innovaciones (especialmente las tecnológicas) mediante un criterio claro, que nos ayude a discernir su incorporación más allá de las modas o las presiones de las empresas que se dedican a la IA y al BD. De ahí la importancia de movernos, prepararnos y anticiparnos… No podemos esperar más, ¡adelante!

Bibliografía:

Russell, Stuart J.; Norvig, Peter (2009). Artificial Intelligence: A Modern Approach (3a ed.). Upper Saddle River, New Jersey: Prentice Hall. ISBN 978-0-13-604259-4.

UNESCO (2019). “Consenso de Beijing sobre la inteligencia artificial y la educación”, en International Conference on Artificial Intelligence and Education, Planning Education in the AI Era: Lead the Leap, Beijing. Disponible en línea en: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000368303 [Consulta: 1 de diciembre 2019].

Pedró, Francesc; Subosa, Miguel, Rivas, Axel; Valverde, Paula (2019), Artificial intelligence in education: challenges and opportunities for sustainable development. UNESCO: París. Disponible en línea en: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000366994 [Consulta: 1 de diciembre 2019].

Tuomi, Ilkka (2018). The Impact of Artificial Intelligence on Learning, Teaching, and Education Policies for the future. Publications Office of the European Union: Luxembourg. ISBN 978-92-79-97257-7